jueves, 20 de marzo de 2014

Sobre mi nuevo libro. Vladebog.


Vladebog

Marcaba tu número celular y le contestaba esa afable grabación explicándole que el número no existía más. Lo habías eliminado de todas tus cuentas en la red mundial. Así se fue olvidando de ti como quien se va aliviando poco a poco de una enfermedad endémica, así empezó una vida serena sin emociones desmedidas ni latidos acelerados de corazón. Así volviste de pronto y le devolviste su intranquilidad.
Le mandaste un mensaje de texto para decirle que necesitabas verlo. Él estaba jugando en la computadora y no conseguía hacer más de trescientos puntos.
Malditos tréboles.
Necesito verte, decía el mensaje. Te espero en el jardín Independencia a las cinco de la tarde.
Volvió a sentir ese latido de niño recién descubierto en asuntos prohibidos. Quiso adivinar por qué lo buscabas ahora y sobre todo después de asegurar que no querías volver a saber nada de él. Quizá habías olvidado su cara y querías volver a guardarla en tu memoria. Quizá querías ver cómo le sentaban esos kilos de más.
Avanzaban los minutos y obtenía cada vez menos puntos en el solitario. Malditos corazones. Dijiste que nada te obligaba a dar explicaciones. Él había aprendido a dejar ir a las mujeres sin aspavientos. Mugres diamantes. Te pidió un último encuentro sexual, te negaste desde luego. Encogió los hombros, te vio marchar sin sobresaltos.
Dos de espadas.
Adiós a su amiga perfecta. Adiós tardes serenas de junio y de mayo también. Adiós encuentros gimnásticos en un subcompacto no descapotable. Adiós a sus hijos perfectos nadando en un balneario de aguas tibias. Adiós a su boda en la playa, tú con huipil y él con pantalón de yute. Adiós fiestas de música electrónica los dos bailando desde el amanecer hasta las tres de la tarde. Adiós aburrido cine alemán y francés mientras los dos se besaban en los últimos asientos de la fila. Adiós sexo de perrito en la sala de tu casa mientras tus padres en su habitación podían estar haciendo lo mismo ayudados con viagra. Adiós fumar marihuana en manzana mientras escuchaban el nuevo disco de cualquier agrupación o proyecto solista.