jueves, 20 de marzo de 2014

Tregua.

Una tregua supone la suspensión del uso de las armas durante un enfrentamiento. En estos cuarenta y cinco poemas es posible atestiguar el cese de las hostilidades entre antagonismos entre los que se supone debe darse el avance hacia el conocimiento. Como en el poema Entre muros, en el cual las balas son las palabras y se congelan en el aire antes de llegar a los interlocutores. En Entre muros se da una intermisión entre los sentimientos que se supone se deben generar después de la muerte de un ser querido. También en estas líneas se interrumpe la vida cotidiana debido a la cuarentena impuesta por causa de una enfermedad endémica.
Una tregua también da por sentado el final de algo, pero en estos poemas lo último que ocurre siempre trae consigo el inicio de cualquier otro acontecimiento ya sea banal o importante, como puede ser el cierre de un verano o de un momento histórico. Las interrupciones latentes en estos versos también inciden sobre la infancia, los juegos y las emociones, como en Cogollo del omaso en el cual el cese se da en una relación sentimental o en Atreguados donde lo que termina es la luz del día, pero con la esperanza de recibir los rayos del sol del día siguiente.
En ocasiones los poemas de esta colección no sólo se ubican en el final de un hecho ni en el principio de uno nuevo sino en el intersticio entre ambos; como cuando se acude a un ritual en el cual el flujo de la realidad se suspende; en el Poema número doce el acontecimiento luminoso ocurre justo antes de comenzar el rito. Pero una tregua también puede ser un dolor constante, una preocupación serena u hostil que carcome las entrañas o el espíritu del sujeto que la posee. En la segunda parte de este libro Pastas Duras aparece una mortificación casi paranoica hasta porque los grillos ya no cantan. La inmanencia de estas molestias puede entenderse desde un punto de vista como aprensión y desde otro como un canto que se entona al interior de los pensamientos, sin voz y en silencio; pero la angustia termina en el correlato, en el sorbo de café o en la figura de una virgen de metal fundido.
En general este conjunto de líneas es un paseo entre sensaciones y el golpeteo constante de los pensamientos, los cuales pugnan por mantenerse, por morir y por persistir en los intersticios. En esta reunión hay invitación para lo sublime, lo superficial y ciertas gamas entre ambos conceptos.