En este trabajo analizo el
programa de Propósitos y Contenidos de la Educación Básica I (Primaria) y
algunos documentos de Sylvia Schmelkes y Guiomar Namo de Mello, con la
intención de identificar el papel del docente en los niveles básicos de la
educación en México.
“Nadie
pone en duda que el factor más importante en la determinación de los resultados
educativos es la calidad del docente.”[1]
Dicha calidad, antes que estar delimitada por la preparación académica, está
fundada en la calidad humana. La idea anterior aunque parece una construcción
abstracta, es el primer problema que me ocupa en este trabajo. La calidad
humana, creo yo, se consigue con reflexión y auto-análisis. Es un ejercicio de
sinceridad y desnudamiento. Un docente debe hacer mucho trabajo de reflexión
personal.
Nosotros nos reflejamos en el
mundo y el mundo se refleja en nosotros. De igual manera nuestros alumnos y
nuestros métodos participan en este juego de reflejos. Nosotros reflejamos el
conocimiento que tenemos o del que carecemos. El primer trabajo que debemos
hacer, es interior; hacia adentro de nosotros mismos. Nosotros somos nuestro
primer terreno de experimentos y de aplicación del conocimiento. La dificultad
de lo que estoy diciendo, radica en que el auto-conocimiento abarca toda una
vida, incluso podría decir que no concluye. Pero las reflexiones no deben
quedarse en el interior. Yo una vez dije que cada persona es un abismo. No en
su acepción de infierno sino en esa acepción de inabarcable, insondable,
extensísimo.
El
cuerpo cabe en una chamarra y en unos pantalones, pero lo humano no cabe en
ningún recipiente[2].
Por ello se vuelve problemático definir qué es la calidad humana. Lo humano es
una palabra multiabarcadora de cuyos límites nadie se puede adueñar. Lo humano
más que un vocablo que defina es una interrogante que todos nos debemos
plantear. Lo primero que debe aceptar el docente es este hecho: las personas no
son reductibles a ninguna ciencia o fórmula. El autoconocimiento termina con la
muerte, esta manera de conocimiento implica una observación sosegada de la
realidad, que se refleja en nosotros. La mente humana también es irreductible.
Se puede estudiar al hombre desde la perspectiva de alguna ciencia o
especialidad, pero siempre estarán faltando los puntos de vista de otras disciplinas
para tener un asimiento cabal y aún así, no se resolverá el enigma de lo humano.
No debemos reducir el enigma a ninguna de sus facciones.
¿Cómo
se determina pues, la calidad de un docente? “Dicha calidad no se refiere a la
solidez de sus conocimientos disciplinarios y pedagógicos, ni a lo adecuado de
sus habilidades didácticas. Es una calidad que hace referencia al docente como
persona.”[3]
Las cosas se van aclarando desde un punto de vista y complicando desde otro. El
docente antes que nada, es persona; pero debe ser una persona integral. Para
seguir con la analogía del reflejo, debo decir que el maestro es un espejo. Por
un lado, acumula conocimientos para proyectarlos en sus clases; por otro, debe
ser el reflejo de su arduo trabajo de auto-análisis. Las cosas se complican cuando
preguntamos ¿cómo es una persona integral? Yo respondo: aquella consciente de
evaluar sus actos, sus pensamientos y sus emociones.
Las
personas funcionan como espejos, reflejan su manera de ser y de pensar. Otras
personas también se reflejan en nosotros. En ocasiones también somos lo que
otras personas nos han dicho que somos. Una vez que se ha admitido, que el
trabajo de auto-conocimiento es indispensable; es posible plantear un segundo
paso: la construcción de la identidad[4]
que se construye con “la coevaluación y la autoevaluación”[5].
Una persona integral se debe
auto-conocer en todas sus dimensiones, una de ellas es la medida que los demás
nos otorgan: la co-valoración. Redundo: las personas son irreductibles. Dicho
de esta manera parece un juego de contradicciones. Pero algunas veces, las
cosas sólo son lo que aparentan. En las apariencias también hay conocimiento,
No hay que caer en el juego platónico de la trascendencia.[6]
La
primer sentencia de Quilón, uno de los siete sabios enuncia: “Conócete a ti
mismo.”[7]
Esta sabiduría antigua, anterior a la filosofía, es un hito en el pensamiento
occidental. La persona que admite que antes de pretender enseñar cualquier
cosa, debe aprender a auto-conocerse, es una persona con muchas posibilidades
de ser íntegra. Un par de miles de años después, un contenido similar se
expresa de la siguiente manera: “Dominio del lenguaje en su forma culta, como
herramienta para organizar y expresar el pensamiento propio, las emociones
propias y comprender las expresiones de otros.”[8]
De esta cita, la primer reflexión que puedo hacer es la referente al lenguaje.
Namo de Mello hace una acotación en la modalidad del lenguaje culto. Eso quiere
decir que el español que enseñemos, si queremos que funcione como llave a otros
saberes, debe tener al menos cierta tendencia hacia los cultismos. Pero
tendríamos que corroborar el conocimiento de nuestros alumnos del español
básico, conformado por 5,000 palabras. Quizá la educación básica se vaya en
esta corroboración.
En
la cita de Mello se hace alusión a una de las funciones más importantes del
lenguaje que consiste en darle estructura al pensamiento. Con este
planteamiento, se comprueba en palabras de Guiomar, una de las ideas centrales
de este trabajo: que el acicateo del auto-conocimiento, además de ser una tarea
fundamental del docente, es una de las prácticas que se deben estimular en el
nivel básico. Se suele pensar que la función primordial del lenguaje es la
comunicación. Pero yo creo que lo principal es su capacidad de conformar el
pensamiento.
Otra
alusión importante es la de las emociones[9],
para Namo de Mello, el lenguaje no sólo sirve para estructurar el pensamiento
sino también para saber con exactitud lo que se siente y cómo se siente. Aquí
es posible afirmar que las emociones no sólo son sensaciones sino que tienen
contenido proposicional, es decir que están construidas por medio del lenguaje.
Un ejemplo de esta idea de emociones sería: No hay peor sufrimiento que la
muerte de un ser querido. Esta oración puede ser entendida como la fuente de
una emoción. Por último, el lenguaje también nos sirve para entender los
pensamientos y las emociones del otro, ya que es un código establecido a través
de la convencionalidad, del acuerdo entre iguales.
Lo
anterior parece una digresión sobre el lenguaje, pero encaja en el
planteamiento central de este trabajo al afirmar que el lenguaje es la
herramienta principal del auto-conocimiento. Los dos elementos básicos del
autoanálisis, a partir del lenguaje son: los pensamientos y las emociones.
Siguiendo en este esquema del
autoconocimiento, abordo el tema de la crítica. Aquí también considero pertinente
el prefijo auto. Es más útil la auto-crítica que la crítica. La palabra
proviene del vocablo griego κριτικός que significa persona con juicio. La Real
Academia de la Lengua Española establece sobre juicio en su primer acepción: “facultad
del alma, por la que el hombre puede distinguir el bien del mal y lo verdadero
de lo falso.”[10]
Siguiendo al pie de la letra la definición, enseñar la crítica sería una valor
importantísimo pero aquí nos enfrentamos con dos problemas.
1. La crítica suele confundirse con una especie
de inconformidad sin límites. En algunas escuelas de nivel superior, donde se
ha tomado esta práctica como bandera, se ha generado una especie de anarquía
fundada en una práctica mal entendida.
2. Hablar de verdad y falsedad
tiene hoy ciertos matices de anacronismo. Ya Foucault nos habló de que no
existe Verdad sino verdades. Hablar de una sola verdad es introducirse en
terrenos de fanatismo. Ya ningún grupo o disciplina o escuela debe intentar apropiarse
de ella.
En este punto me parece
pertinente volver a mi cuestión fundamental. ¿Cuál es la función del docente en
niveles básicos? “Cierto es también que un excelente docente en una institución
deficiente pronto verá frustrados sus intentos de logro de resultados de
calidad.”[11]
¿Cómo esta cita de Schmelkes me ayuda a resolver mi pregunta? Vuelvo a mi primer respuesta. Una
vez que el docente ha admitido el auto-análisis como primer paso para lograr la
calidad y la coevaluación como segundo, debe dar un tercer paso: quitarle los
velos al mundo. Sin esos velos, la deficiencia de algunas instituciones, puede
ser superada. Develar implica decirle a las cosas por su nombre. La deficiencia
de las instituciones se debe a dos aspectos contras los que no se puede luchar.
1. La identidad de nuestro pueblo. 2. Las grietas del sistema político
económico.
Los trabajos de identidad
mexicana parecen una lista de defectos con el análisis de su origen y sus
consecuencias. Es sencillo comprobar esa retahíla de defectos. Es fácil también
entender el origen de esa manera engañosa que tenemos de conducirnos. Es
importante señalar nuestros defectos, pero también quitarles todos sus velos.
Ya Leopoldo Zea dijo que no tenemos ser sino no-ser. No somos mesoamericanos,
tampoco somos españoles. Somos una mezcla de culturas luchando por integrarnos en
el devenir de una realidad que pone muchas condiciones. Que impone las reglas
del juego y todas las posibilidades de trampa. Yo no propondría una revolución
ni un replanteamiento del sistema político económico. Yo propongo que se
entiendan los defectos de nuestro pueblo desde otro punto de vista y no desde
el hegemónico. Hasta aquí con esta digresión que retomaré en futuras
reflexiones.
Vuelvo a mi tema central planteando
una nueva pregunta: ¿cuál es la finalidad de la educación? “A la educación
escolar no le interesa el destino social de cada uno, y sí que todos,
democráticamente, tengan acceso a la compresión de su mundo.”[12]
Comprender tiene tres acepciones, la primera la relaciona con el verbo
contener, la segunda con entender y la tercera con justificar. La mente educada
contiene al mundo de una manera un poco más clara. El conocimiento nos ayuda a
entender la realidad. Justificar es exponer las causas. La crítica puede ser
entendida como una práctica que nos invita a quitarle los velos al mundo. Las
casusas de nuestros defectos como pueblo nos ayudan a darle nuevos matices a
nuestro no-ser.
Un tema de actualidad
insoslayable en la educación es el de la diferencia y la alteridad. Hablo de la
otredad porque es donde se fundamenta nuestro no-ser. Desde una lectura de
Bataille se puede entender la identidad como la capacidad de integrarse al
sistema de producción, al sistema hegemónico de intercambio monetario. Lo otro
es lo que no puede servir al sistema productivo. Cada velo que le quitamos al
mundo, como laberinto sin salida, genera un nuevo velo. El acceso a la
comprensión del mundo, supone que sólo hay una interpretación, esa
hegemonización interpretativa es un velo. La escuela no debe enseñar el
conocimiento universal sino pluriversal.
“Afirmar que la tarea fundamental de la
escuela es la transmisión del conocimiento no significa suponer, ingenuamente,
la neutralidad de este último.”[13]
El conocimiento no es inocente, no se salva de contener cierta carga impuesta
por un sólo punto de vista. En esta parte Namo de Mello habla sobre un
compromiso que el docente tiene con la verdad pero nunca aclara su definición
de verdad. ¿Acaso porque es imposible?
Cualquier enunciado que hable
sobre la verdad es digno de sospecha. La verdad es un término muy abstracto y
escurridizo. Mejor reflexionar sobre lo que nos menciona Schmelkes: “Los
estudios sobre los docentes en América latina señalan deficiencias en el
dominio de la materia, prácticas pedagógicas limitadas y poca variedad.”[14]
Para ir echando luz sobre el título de este ensayo, diré que el papel del
docente es dominar su materia y variar sus prácticas pedagógicas.
En palabras de Sylvia, el docente
se debe preocupar por el presente y el futuro del alumno y de la sociedad. Más
adelante alude a una crisis que “se manifiesta en diversas formas: la falta de
respeto a la vida, narcotráfico, corrupción de funcionarios y empresarios,
deshonestidad, delincuencia, crimen organizado.”[15]
Esa crisis es patente en el presente tanto del individuo como de la sociedad y
es algo, en lo que tanto la escuela como el docente deben asumir una postura.
“No es posible mejorar la calidad
si seguimos haciendo más de lo mismo”[16]
El docente debe dominar la materia que imparte y diversificar sus métodos de
enseñanza. Debe reflexionar sobre su profesión y hacer propuestas para mejorar
el presente y futuro de sus alumnos. ¿Cómo se salvan estas palabras de no ser
mero discurso? Es evidente que la educación en México ha crecido en cantidad
pero no en calidad. El maestro debe conocer sus posición actual, sus carencias
y tratar de resolverlas por pasos. Si se siente preparado en la materia que
imparte y hace del auto-análisis una práctica constante, debe diversificar sus
actividades pedagógicas. Debe pronunciarse en cada oportunidad que tenga contra
la monotonía y el estatismo que no nos permite avanzar.
“Siempre es posible más calidad.
Por lo mismo, una institución que busca la calidad será una institución
dinámica: siempre en movimiento por lograr una mayor calidad.”[17]
La imagen del autoanálisis puede ser una de estatismo. Pero no sugiero que el
maestro se siente en un sillón a auto-analizarse. Sugiero que busque nuevas
maneras de reflejarse en el mundo y dejar que el mundo se refleje en él.
“Se dice que la autocomplacencia
es el peor enemigo de la calidad”.[18]
La autocomplacencia consiste en negar el movimiento. La autocomplacencia nos
hace buscar justificaciones para seguir haciendo más de lo mismo. Para concluir
enumeraré los cinco puntos fundamentales del papel del docente en la educación
básica.
1. Autoconocimiento.
2. Dominio de su materia.
3. Diversificación de métodos de
enseñanza.
4. Dinamismo.
5. Elusión de la
autocomplacencia.
Todo lo anterior es un reflejo de
las lecturas hechas en una materia de mi formación como docente de educación
básica en México. No pretendo adueñarme de la verdad, sólo reflexionar sobre
las posibilidades de lo que se va aprendiendo. Me seguiré moviendo.
Bibliografía.
- GARCÍA – BACCA, J. D., Los presocráticos, Fondo de Cultura Económica, México, 2009.
- NAMO De Mello, Guiomar, Las finalidades y la función social de la
educación básica en México, Cero en Conducta, 1991.
-SCHMELKES, Sylvia, La calidad educativa y la formación de docentes, Sinéctica 7,
México 1995.
________, Reforma
curricular y necesidades sociales en México, Cero en Conducta, México,
1999.
- Propósitos
y Contenidos de la Educación Básica I (Primaria), SEP, México 1999.
[1] SCHMELKES, Sylvia, La
calidad educativa y la formación de docentes, Sinéctica 7, México 1995. P.1
[2] No estoy afirmando la dualidad mente-cuerpo ni ninguna
otra dualidad. El problema de las dicotomías no me ocupa en este trabajo. De
alguna manera el cuerpo es un contenedor, pero posee inmanencia. Lo que arguyo
es que la humanidad abarca recuerdos, pensamientos, deseos; los objetos de los
recuerdos, los resultados de los pensamientos (como cuando se planea un
proyecto y se lleva a cabo) y los objetos intencionales de los deseos. La
primer terna se puede decir que está contenida en la mente humana pero todas
las intencionalidades no, pues poseen su propia inmanencia.
[3] Ídem.
[4] Ya en otros trabajo he estudiado la identidad, aquí
sólo diré que al ser representada por la fórmula A=A, se vuelve una tautología.
Para Georges Bataille, la identidad está determinada por el valor de
intercambio monetario.
[5] Propósitos y
Contenidos de la Educación Básica I (Primaria), SEP, México 1999. P.13
[6] Platón postula en su doctrina principal que esta
realidad que todos vemos es una ilusión y que la verdadera realidad se
encuentra en una especie de más allá. Lo
que yo sostengo es que no caigamos en ese juego de negarle importancia a las
apariencias.
[7] GARCÍA – BACCA, J. D., Los presocráticos, Fondo de
Cultura Económica, México, 2009. P.89
[8] NAMO De Mello, Guiomar, Las finalidades y la función
social de la educación básica en México, Cero en Conducta, 1991. P.28
[9] En otra reflexión ya me ocupé de las emociones desde
un punto de vista filosófico. En este trabajo me basta con decir que algunas
tienen una fuerte carga cognitiva, es decir, contienen proposiciones del tipo:
el amor causa sufrimiento.
[10] http://rae.es
[11] SCHMELKES, Sylvia, La
calidad educativa y la formación de docentes, Sinéctica 7, México 1995. P.1
[12] NAMO De Mello, Guiomar, Las finalidades y la función
social de la educación básica en México, Cero en Conducta, 1991. P.28
[14] SCHMELKES, Sylvia, La
calidad educativa y la formación de docentes, Sinéctica 7, México 1995. P.2
[15] SCHMELKES, Sylvia, Reforma
curricular y necesidades sociales en México, Cero en Conducta, México,
1999. P. 37
[16] SCHMELKES, Sylvia, La
calidad educativa y la formación de docentes, Sinéctica 7, México 1995. P.6
[17] Ídem.
[18] Ídem.
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